Open/Close Menu Centro de reconocimientos médicos para conductores, armas, Fisioterapia y osteopatía, Psicología, acupuntura , cursos de socorrista y desfibrilador
+34 948 233 101 - +34 616 808 845
Lunes a viernes 08:30 a 13:30 / 16:30 a 19:30
Sábados de 09:00 a 13:00

Conductores, conductoras la primavera de 2018 muestra, hoy por hoy, una tendencia a ser más cálida de lo habitual en el sur de la Península y en Baleares y también más seca en el suroeste peninsular y en Canarias, según la predicción estacional publicada por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) este martes, día en el que se produce oficialmente, a las 17.15 hora peninsular española, el cambio de estación en el hemisferio norte. La primavera, que en términos meteorológicos ya comenzó el 1 de marzo, terminará este año el 21 de junio.

Según la Aemet, en los meses de abril a junio es probable que “la temperatura alcance valores superiores a los normales en la mitad sur peninsular y Baleares”. En el resto de España, en cambio, “no se aprecian diferencias significativas con respecto a la climatología” del periodo de referencia actual (que va de 1981 a 2010). Lo que quiere decir, según explica una de las portavoces de la Aemet, Delia Guitiérrez, es que “ahora mismo no tenemos una señal clara de cómo va a ser”, lo equivalente en Meteorología al pronóstico reservado de Medicina. “La técnica de predicción tan a largo plazo no muestra una señal estadísticamente significativa”, añade.

¿Superará esta primavera a la del año pasado? Ahora mismo, imposible saberlo. La primavera de 2017 fue más calurosa en la historia de España desde que se tienen datos, según constató en su día la Aemet. Entre el 1 de marzo y el 31 de mayo, la temperatura media fue de 15,4 grados, 1,7 por encima de la media (con un periodo de referencia que va de 1981 a 2010). Esta marca superó en 0,06 grados el anterior valor más alto, que se alcanzó en la primavera de 2011. Los anteriores hitos se batieron en años muy recientes, 2014, 206 y 1997, todos ellos con medias por encima de los 15 grados.

Tras esta primavera de récord, llegó un verano también de récord, con una megaola de calor en junio que convirtió a la Península en el norte de África. España batió el 13 de julio su techo de temperatura, con 46,9 grados medidos en Córdoba aeropuerto. El anterior récord absoluto de temperatura lo ostentaba la misma Córdoba, igualada con Sevilla, y era de 46,6, tres décimas menos, que se alcanzaron ambos el 23 de julio de 1995. En su predicción, la Aemet no concreta en grados cuándo más calor va a hacer este año.

Pero la nueva estación no solo va a ser templada, también pinta seca. Así, se espera que las precipitaciones alcancen “valores inferiores a los normales” en el suroeste peninsular y en Canarias. En el resto del país, tampoco hay indicios concluyentes.

En cuanto al resumen del invierno, Gutiérrez considera que lo más destacable es “la recuperación del desequilibrio hídrico” que llevábamos arrastrando y que ha resultado “casi frío en conjunto” tras un otoño “muy cálido”. Gutiérrez también subraya la importancia de las lluvias del final del invierno, las que han dejado las regaderas de Emma, Félix y Gisele, que se han debido a un “calentamiento súbito estratosférico”. dicho calentamiento “rompió el vórtice polar”, lo que provocó “un cambio drástico del tiempo en Europa y en la Península”.

Así, la temperatura media de la estación, la Aemet considera “normal aunque muy próxima al límite de frío” —con un febrero de temperaturas gélidas y frecuentes episodios fríos que tiraron a la baja la media—, ha estado en 7,6 grados, 0,3 por debajo de la media.

Por otro lado, el invierno trajo una precipitación media de 202 litros por metro cuadrado, un 2% por encima del valor medio del trimestre, según recoge el informe de la Aemet. El pasado año hidrológico, recuerda la agencia, acabó el 30 de septiembre con una precipitación inferior al valor normal en un 15%. Los dos primeros meses del nuevo año hidrológico fueron muy secos, por lo que al acabar noviembre “la precipitación acumulada era de un 58% inferior”.

El invierno llegó con un diciembre cuya precipitación en conjunto quedó un 21% por debajo de lo normal, en enero aumentaron las precipitaciones hasta igualar el valor normal y en febrero continuaron en aumento, con un +38%. Gracias a esta remontada, al terminar la segunda decena de febrero, el déficit de precipitación se había reducido al 30%. Del 27 de febrero al 6 de marzo con la entrada deEmma “el déficit pasó a ser del 10%”Félix y Gisele hicieron el resto hasta lograr que la precipitación acumulada hasta el 14 de marzo de 2018 sea de 383 litros. Como dato clarificador, la meteoróloga subraya que “en la primera quincena de marzo ha llovido más del doble” de lo normal para el mes de marzo entero.

Resultado de imagen de primavera conduciendo

Fuente: El País